“Hoy lo que nos interesa es hacer las cosas bien. Si hay obras que se autorizaron en la gestión anterior, pero están irregularmente autorizadas, habrá que suspenderlas. Prefiero enfrentar un juicio por daños y perjuicios y no cargar en mi conciencia con una tragedia provocada por un desastre ambiental en la zona de La Rinconada porque se construyó donde no se debía construir”.

El intendente de Yerba Buena, Mariano Campero, es el dueño de esas palabras y también de la férrea decisión de suspender por 180 días las obras de gran envergadura en el piedemonte tucumano. La medida, que fue tomada por decreto y que pasará por las bancas del Concejo Deliberante para ser refrendada, entró en vigencia ayer, informó el jefe municipal. El joven intendente entiende que la noticia provocará un cimbronazo en la industria de la construcción y espera un aluvión de reclamos de los emprendedores inmobiliarios, pero sostiene que hoy la prioridad es cuidar el cerro.

Incluso antes de conocer los detalles del decreto, que de tan nuevo hasta ayer no tenía número, el desfile de empresarios afligidos por la resolución municipal ya había comenzado, confesó Franco Marigliano, secretario de Obras Públicas y Planeamiento Urbano de la “Ciudad Jardín”. “La idea del municipio es prestar atención a un reclamo de los vecinos de Yerba Buena, a quienes les preocupa la situación y sostienen que se está depredando el cerro. Queremos dejar muy claro que no estamos contra el emprendimiento privado, sino que queremos poner una pausa de reflexión: estudiar las cosas que están en marcha y los próximos proyectos también. Aquellos que todavía no hayan recibido la aprobación del municipio serán frenados para analizarlos detalladamente”, explicó el hijo del ex rector de la UNT.

Además de la suspensión de las obras por un lapso inicial de 180 días, renovable por un mismo período de ser necesario, el intendente dispuso la conformación de un comité multidisciplinario que estudie las obras en marcha y elabore una normativa a futuro, a nivel municipal y/o provincial, para preservar el medioambiente. En principio, la restricción apunta a los grandes emprendimientos urbanos, no así a las construcciones individuales.

“Queremos hacer una convocatoria lo más amplia posible, con representantes de la Municipalidad, de la Provincia, del sector intermedio (ONG) y también queremos consultar con organismos de Buenos Aires encargados de hacer aplicar la Ley de Bosques. Si los estudios concluyen que está todo correcto y que sí se puede construir en el piedemonte, entonces seguirán adelante las obras. Pero si advierten que no se puede, entonces procederemos a suspender lo que haya que suspender”, señaló el intendente, y deslizó también la necesidad de revisar las autorizaciones gestionadas por la administración precedente, encabezada por Daniel Toledo.

En marcha

El ímpetu que muestra el radical Campero al hablar del decreto -que, según sostiene, es el corolario de reuniones previas mantenidas con especialistas- se convierte en cautela al momento de enumerar cuáles son los proyectos que quedarían afectados por la veda para la construcción en el piedemonte. “Son cuatro o cinco emprendimientos de gran envergadura y otros tantos más chicos”, informa.

En rigor, la letra abarca “los desarrollos urbanos, barrios cerrados, countries, clubes de campo, divisiones, parcelamientos, proyectos comerciales y todo otro emprendimiento de naturaleza semejante que se pretenda realizar que, estando en trámite, no cuente a la fecha de puesta en vigencia de este decreto con la aprobación correspondiente”.

Además, fija los límites geográficos alcanzados por la norma: al norte, sur y oeste los límites del municipio; al este, el canal Yerba Buena-río Muerto. “Quedan exentos de este decreto las presentaciones de documentación técnica de proyectos de viviendas individuales que cuenten con todas las exigencias establecidas en normas vigentes”, aclara el decreto.

Actualmente, en el piedemonte se observan varios emprendimientos que podrían ser alcanzados por la veda. En su mayoría, aún no se han edificado casas dentro de ellos. El más extenso es un loteo que se asienta sobre una lomada en La Rinconada, al final de la calle Chubut. También por esas tierras avanzan dos nuevas urbanizaciones, cerca del country Las Yungas y al final del camino de sirga que bordea el canal Yerba Buena.

En El Corte, además, hay otro emprendimiento que podría paralizarse por un tiempo: se trata de una continuación del barrio privado El Tipal. Allí, los fondos de algunas de las futuras residencias desembocan a metros del río Muerto. “Tenemos que parar esto; si no, la montaña se nos vendrá abajo”, había dicho con preocupación José Domián, también de la Secretaría de Obras Públicas y Planeamiento Urbano, cuando fue consultado por LA GACETA